Pantea Group | Aprende a distinguir si estás comprando pescado fresco

 
Aprende a distinguir si estás comprando pescado fresco

Aprende a distinguir si estás comprando pescado fresco

A la hora de ir a comprar pescado, además de escoger el que más guste o el que más vitaminas vaya a aportar, es muy importante tener en cuenta que debe estar lo más fresco posible. Para distinguir si se compra una materia prima en las mejores condiciones posibles, se deben seguir una serie de consejos para aprender a diferenciar el pescado fresco, del que no lo está tanto.

Cómo distinguir el pescado fresco

Siguiendo los pasos adecuados y comprobando el estado de algunas de las partes del pescado, no habrá problema para conseguir el género de mejor calidad.

-La piel: debe tener un color vivo, y las escamas tienen que estar duras y brillantes. Si la piel se desprende de la carne del pescado con facilidad, mal asunto.

-Los ojos: si un pescado está fresco, sus ojos deben sobresalir, y la pupila será de un color negro brillante. Por el contrario, si los ojos están hundidos, y la pupila es de color gris, es mejor pensar en otra comida para el menú.

-Las agallas: su color también será un indicador de la frescura del espécimen que tenemos delante. Un tono rojo o rosa brillante, es un signo de frescura. Si el color es más bien gris o amarillento, la compra debe descartarse.

-El olor: seguramente, la parte más fácil de comprobar y en la que todo el mundo se fija antes. Un producto fresco debe oler a mar, el olor característico de un pescado en óptimas condiciones. El olor a amoniaco, o incluso rancio, es una pésima señal.

-La carne: tiene que ser firme y dura, y presentar una superficie lisa. Si la carne está flácida y rugosa, lo mejor es no comprarlo, ya que sus condiciones de frescura no son las mejores.

Siguiendo estos sencillos pasos, comprar un producto fresco y de calidad, no debe suponer ningún problema.

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