Pantea Group | El incómodo protocolo de las cenas de Navidad

 

El incómodo protocolo de las cenas de Navidad

Seguro que alguna vez has vivido esas típicas situaciones incómodas en las cenas familiares o en la cena de empresa de Navidad. Esas reuniones donde coincides con miembros de la familia a los que no ves casi nunca, o en las que te toca compartir mesa con el compañero plasta de la oficina o, peor aún, con tu jefe. Preguntas incómodas, sonrisas educadas… ¿Te suena?

Un fin de año inolvidable

Y, quizás, no en el buen sentido. Pues, aunque a todos nos haga ilusión volver a ver a nuestros familiares y disfrutar de un buen manjar de comidas festivas juntos, nunca falta esa tía a la que uno no ve desde hace meses y a quien preferiría tener lejos en la mesa. En el extremo opuesto, a poder ser. Seguro que no falta la frase «date prisa en emparejarte, que se te va a pasar el arroz».

¿Y ese abuelete que le suelta a su nieto sin ningún tipo de tapujo, delante de toda la familia, que ha engordado? Ahí está, él se queda tan pancho, y ahora el pobre muchacho que siga cenando como si no hubiera pasado nada.

Cuidado con dejar mucho alcohol por los alrededores porque ya sabes lo que toca después de la cuarta copa: dúo, trío o incluso una banda entera con la familia coreando los éxitos de fin de año de todos los tiempos.

La incómoda cena de empresa

Si eres de esos pocos privilegiados que disfrutan en sus cenas de empresa, enhorabuena, porque la mayoría de los mortales tienen que soportar situaciones incómodas con una paciencia infinita, mientras cuentan los minutos para poder esfumarse. Algunos incluso recurren al alcohol para sobrellevarlo, pero puede ser peligroso que se te afloje la lengua en una cena donde también está tu jefe.

Y es que, aunque sean situaciones muy comunes, suelen tener gracia únicamente cuando las cuenta otro. Así que… ¡paciencia!

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