Pantea Group | Tomar el sol en la playa en invierno, ¿por qué no?

 

Tomar el sol en la playa en invierno, ¿por qué no?

Llega el otoño y se vacían las playas de Barcelona y de toda España. Para algunos, es un adiós hasta el siguiente verano. Para otros, es la oportunidad de disfrutar de la playa con más tranquilidad. Ya se sabe, un buen momento para dar agradables paseos, jugar con los niños y el perro, hacer deporte o gozar de los rayos en esos inesperados días luminosos en los meses más fríos del año.

En otoño e invierno se buscan esos placeres en la costa. Los beneficios para la salud son físicos y también psicológicos, porque el sosiego, el sonido del mar y la contemplación del horizonte relajan y alejan el estrés. Pero muchas veces se ignoran los beneficios que aporta la luz solar. Mientras en verano puede ser peligrosa por su intensidad, en invierno es un auténtico tónico para nuestro organismo. ¿Por qué?

La luz solar, salud en invierno

Uno de los efectos más destacables de tomar el sol en invierno, además de elevar el ánimo y alegrar el día, es que el organismo puede sintetizar vitamina D. Esta es imprescindible para que el cuerpo absorba el calcio que necesita para fortalecer el esqueleto. Una exposición moderada a la luz solar asegura unos huesos más fuertes.

En invierno es común alejarse de los espacios abiertos y darle la espalda al poco sol que llega. Para producir la necesaria vitamina D, no basta con el sol que en

tra por la ventana cerrada de la oficina. Debe dar directamente sobre la piel, aunque solo sea en la cara un ratito. Por eso, los baños de sol en otoño e invierno permiten mejorar la salud y mantener los huesos fuertes todo el año.

En definitiva, esta es una excusa perfecta para ir a la playa en invierno y hacer deporte, pasear o, simplemente, sentarse en una terraza a respirar y relajarse.

 

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